Bienvenida del Dr. José María Bermúdez de Castro Risueño, Director
del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana
El nacimiento del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana es fruto del enorme interés de la Comunidad Científica y de la Sociedad Española por las investigaciones sobre nuestro origen y evolución. Durante años, España se mantuvo casi al margen de los hallazgos y descubrimientos en el ámbito de la evolución humana. Desde mediados de los setenta el interés por estos temas fue creciendo a medida que se producían hallazgos importantes, como los ocurridos en la Sierra de Atapuerca y en la Cuenca de Guadix-Baza y llegaban a la Sociedad noticias sobre grandes descubrimientos en yacimientos africanos, como los de Hadar, Laetoli y Koobi Fora. Al mismo tiempo, en las diferentes universidades españolas comenzaban a formarse jóvenes científicos en distintos aspectos relacionados con la investigación de los yacimientos del Pleistoceno y Holoceno.
Sin duda, el referente más importante de las investigaciones sobre evolución humana durante esos años en España fue el Profesor Emiliano Aguirre Enríquez y su proyecto científico sobre los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, en Burgos. El equipo formado al amparo de los primeros hallazgos importantes en estos yacimientos creció en progresión geométrica durante los años noventa, actuando como una auténtica cantera de profesionales en arqueología y paleontología del Cuaternario. Los importantísimos hallazgos realizados en los años noventa en sitios como la Sima de los Huesos y la Gran Dolina supusieron una auténtica revolución para la evolución humana de Europa, que acabó por interesar en gran medida a una gran parte de la Sociedad Española.
Este caldo de cultivo fue propicio para que las diferentes administraciones implicadas en el proyecto científico de Atapuerca, a las que se unió de manera decidida el Ayuntamiento de Burgos, resolvieran invertir un gran esfuerzo económico en elevar el potencial del ámbito científico de la Evolución Humana en España. Gracias a ello, el CENIEH veía la luz en Burgos a finales de 2004. El CENIEH fue concebido como un centro de excelencia investigadora, de alcance nacional e internacional, de fuerte carácter interdisciplinar y capaz de albergar en sus laboratorios a científicos de los diferentes campos implicados en la investigación de los yacimientos arqueológicos y paleontológicos del Plioceno y Pleistoceno tanto españoles como de otros países.
Además, el CENIEH cumplirá el papel de albergar, custodiar y gestionar con eficacia colecciones de fósiles y de industria lítica procedentes de diferentes excavaciones, que suponen la base de las investigaciones de los científicos del centro y de todo el mundo. Entre estas colecciones destacan las de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca que en 2000 fueron declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
Desde estas líneas quiero dar la bienvenida a todos los que visiten esta página e invitarles a conocer el que pronto será uno de los mejores centros de investigación sobre evolución humana de Europa.
José María Bermúdez de Castro
En el transcurso del año 2004 nace el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana con vocación de servir a la sociedad y a la comunidad científica como un gran instrumento de investigación de la evolución humana en los periodos del Pleistoceno y Holoceno.
Su origen se explica como un paso más en el desarrollo de las investigaciones sobre evolución humana que se han desarrollado a nivel mundial y en España con base a los últimos hallazgos de la Cuenca de Guadalix-Baza y especialmente en Atapuerca. Su estructura y financiación se fundamentan en una estrecha colaboración entre las Administraciones Central y Autonómica de Castilla y León, a través del Ministerio de Educación y Ciencia y la Consejería de Educación de Castilla y León.
Pretende alcanzar presencia y prestigio mundial por la calidad de sus estudios, por la llamada a la participación de los mejores investigadores nacionales e internacionales en este campo, y por una concepción abierta, moderna y dinámica de su modelo científico y de gestión.
Su organización es simple y eficaz y ha de servirnos a superar las conocidas dificultades que normalmente se asocian con las instituciones de mayor dimensión y antigüedad. Nace con vocación de ser vehículo y oportunidad de las inquietudes científicas de los más jóvenes y con espíritu abierto que trate de integrar distintos y nuevos equipos.
A todos aquellos que os intereséis, a través de esta página por cualquier aspecto del Centro, os doy la bienvenida en la seguridad de que estaremos encantados de que a través de ella obtengáis respuesta a vuestras solicitudes, así como os invito a que nos hagáis llegar las ideas e iniciativas que consideréis pueden colaborar a conseguir un Centro de Investigación de excelencia.
Enrique Plaza