El Dr. Alfredo José Pérez-González ocupa un lugar destacado en la historia de la Geología del Cuaternario, la Geomorfología y la Geoarqueología en España. Su trayectoria científica marcó un antes y un después en el estudio de la evolución del paisaje y de la evolución humana, dejando un legado científico y académico que continúa siendo una referencia para investigadores de todo el mundo.
Doctor en Ciencias Geológicas por la Universidad Complutense de Madrid, donde realizó su tesis doctoral bajo la dirección del profesor Emiliano Aguirre, y catedrático de Geodinámica Externa, desarrolló una carrera científica excepcional vinculada principalmente a la Universidad de Zaragoza, la Universidad Complutense de Madrid, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), el Centro de Ciencias Medioambientales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).
Su labor investigadora fue tan amplia como influyente. Entre sus contribuciones más relevantes destacan los estudios sobre la evolución geomorfológica de las cuencas del Tajo y del Duero, que constituyen hoy una referencia para el conocimiento del Plio-Cuaternario ibérico, así como la dirección y participación en numerosos proyectos internacionales desarrollados en países como Etiopía, Kenia, Tanzania o China. Asimismo, impulsó decisivamente el desarrollo de la Geoarqueología aplicada al estudio de algunos de los yacimientos paleolíticos más importantes del mundo.
Su legado permanece vivo en su obra científica, en las instituciones que fortaleció y en quienes trabajaron y aprendieron a su lado
Su nombre permanecerá especialmente ligado a la Sierra de Atapuerca (Burgos), donde durante años fue responsable de los estudios geológicos de los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril, contribuyendo de forma decisiva al conocimiento geológico, geomorfológico y cronológico de uno de los conjuntos paleoantropológicos más relevantes del mundo. También dirigió e impulsó investigaciones en otros yacimientos emblemáticos españoles, como Ambrona y Torralba (Soria), Pinilla del Valle (Madrid), Cuesta de la Bajada (Teruel), valles del Jarama y del Manzanares (Madrid) así como yacimientos internacionales de referencia, entre ellos la garganta de Olduvai (Tanzania), las secuencias paleolíticas de Aïn Hanech (Argelia) y diversos yacimientos paleolíticos de Marruecos, contribuyendo de manera decisiva al conocimiento de algunos de los principales escenarios de la evolución humana.
Compaginó una intensa actividad investigadora con importantes responsabilidades en la gestión científica. En el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) promovió el desarrollo de la cartografía geológica y geomorfológica de la serie MAGNA y desempeñó un papel destacado en la modernización de la investigación geológica en España. Posteriormente dirigió el Centro de Ciencias Medioambientales del CSIC y, en el CENIEH, fue asesor científico, coordinador del Programa de Geoarqueología y, entre 2013 y 20217, su director, contribuyendo decisivamente a consolidar la institución como una infraestructura científica de referencia internacional.
Alfredo Pérez-González ha sido también una figura esencial para el desarrollo de los estudios del Cuaternario en nuestro país. Participó en la creación del Grupo Español de Trabajo del Cuaternario (GETQ), fue uno de los fundadores de la Asociación Española para el Estudio del Cuaternario (AEQUA), que posteriormente presidió, y promovió la celebración de numerosos congresos y reuniones científicas que contribuyeron a fortalecer esta disciplina y a impulsar la colaboración entre investigadores.
En su trayectoria académica formó a varias generaciones de investigadores, dejando una profunda huella en la Geología del Cuaternario, la Geoarqueología y la investigación sobre la Evolución humana. Quienes tuvieron la fortuna de trabajar junto a él recuerdan no solo su extraordinario rigor intelectual, sino también su cercanía, su capacidad para compartir conocimiento y su inagotable entusiasmo por el trabajo de campo.
Su legado permanece vivo en una obra científica de enorme trascendencia, en las instituciones que ayudó a construir y fortalecer, en los proyectos que impulsó y en las numerosas personas que tuvieron el privilegio de aprender y trabajar a su lado. Su figura constituye un referente imprescindible para comprender la evolución del paisaje, el Cuaternario y la evolución humana, y un ejemplo de excelencia científica, compromiso con el conocimiento y generosidad intelectual que seguirá inspirando a las generaciones presentes y futuras.
Alfonso Benito Calvo