Garganta de Olduvai, Tanzania

Olduvai

El 14 de junio de 2018 la Secretaría de Estado de Universidades, Investigación, Desarrollo e Innovación y la Presidencia de la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades dictó resolución para la concesión de ayudas correspondientes al Programa Estatal de Fomento de la Investigación Científica y Técnica de Excelencia por la que el CENIEH percibió una ayuda por importe de 99.946 euros para el proyecto "Economía de materias primas, patrones de conducta y ocupación del territorio asociados al desarrollo tecnológico en la garganta de Olduvai (Tanzania). 2" (HAR2017-82463-C4-2P). Se trata de un proyecto coordinado en el que también participan la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Valladolid..

Los Investigadores Principales del subproyecto concedido al CENIEH son Joaquín Panera Gallego y Manuel Santonja Gómez.

El proyecto se vertebra en torno al yacimiento del inicio del Achelense de Thiongo Korongo (TK). TK se sitúa en la parte superior del Lecho II de la Garganta de Olduvai (~1.353 ± 0.035 Ma), y preserva centenares de metros cuadrados de dos paleosuperficies con abundantes restos arqueológicos que fueron sepultadas por medios sedimentarios con muy baja energía, conservando sus relaciones espaciales originales, y con escasa diacronía entre sí. En la paleosuperficie inferior se halla una de las mayores concentraciones de herramientas líticas de gran formato del Lecho II, epecialmente bifaces. Estas herramientas no fueron empleadas principalmente en el aprovechamiento de mamíferos, sino en la obtención de recursos vegetales y/o insectos. Por su parte, en la paleosuperficie superior se registra una intensa manipulación de dos megaherbívoros (Sivatherium y Elephas recki), y en menor medida de otros mamíferos de inferior talla. En ambas áreas de actividad, se emplearon técnicas y sistemas de producción de industria lítica con marcadas diferencias. Por tanto, ante un ecosistema y recursos bióticos y abióticos similares, los grupos humanos que ocuparon ambas paleosuperficies desarrollaron actividades diferentes, adaptando la tecnología lítica a la producción de un instrumental eficaz en relación con su funcionalidad. Esta situación permite analizar en condiciones óptimas la variabilidad del comportamiento del Homo erectus/ergaster (especie de la que se han encontrado restos óseos) en la primera fase del Tecnocomplejo Achelense.

La elaboración de instrumentos líticos durante el Tecnocomplejo Achelense requiere unas competencias cognitivas que implican planificación, experiencia, comunicación y flexibilidad. Se ha considerado que los patrones tecnológicos de producción de conjuntos industriales estuvieron condicionados, al menos en la primera fase de este tecnocomplejo, por los recursos disponibles en el entorno inmediato. TK permite contrastar esta tesis, y plantear que desde la primera fase del Tecnocomplejo Achelense  los grupos humanos con esta tecnología tuvieron un comportamiento conductual que les permitía explotar con flexibilidad los recursos del medio. Este comportamiento flexible, pudo ser una de las claves de la rápida y amplia expansión del Achelense, y del hecho de que durante más de 1,5 millones de años distintas especies humanas consiguieran adaptarse a ecosistemas muy diversos situados a lo largo de tres continentes. Por otra parte, la gran extensión de las  paleosuperficies conservadas en TK y la integridad de su registro arqueológico, permite abordar aspectos poco estudiados hasta ahora, en concreto la conducta subsistencial y social de grupos humanos con tecnología achelense, aportando elementos clave para elaborar modelos conductuales.