El CENIEH lidera una investigación internacional que combina geomorfología, geocronología y análisis geoquímicos para demostrar que el mar Negro alternó conexiones con el Mediterráneo y el mar Caspio, lo que redefine su evolución durante el Pleistoceno superior
Un equipo internacional liderado por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) acaba de publicar un artículo en la revista Quaternary Science Reviews en el que se reconstruyen los episodios de altos niveles del mar Negro durante la última glaciación, a partir del análisis de terrazas costeras en el este de la península de Sinop (Turquía), que muestran conexiones alternas del mar Negro con el Mediterráneo y el mar Caspio, y redefinen la historia de sus altos niveles durante el Pleistoceno superior.
La investigación ha identificado tres grandes episodios de nivel alto del mar Negro, el primero hace aproximadamente entre 95.000 y 105.000 años; el segundo entre 69.000 y 85.000 años, y el tercero hacer entre 35.000 y 45.000 años. Estos episodios han quedado registrados en una secuencia de tres terrazas costeras levantadas cerca de la localidad turca de Gerze, que constituyen un archivo clave para reconstruir la evolución del nivel del mar durante al final del Pleistoceno.
Para llevar a cabo este trabajo, el equipo ha combinado cartografía geomorfológica de alta resolución con diversas técnicas de datación, entre ellas Luminiscencia estimulada ópticamente (OSL), Radiocarbono, y Uranio-torio (U-Th). Asimismo, se han analizado asociaciones de moluscos fósiles y la composición isotópica del estroncio (87Sr/86Sr).
El aporte de aguas de fusión desempeñó un papel fundamental en la elevación del nivel del mar Negro
“Estos análisis nos han permitido distinguir fases dominadas por la influencia del Mediterráneo de otras vinculadas a aportes del mar Caspio”, explica Altug Haszobek, investigador al frente del Laboratorio de Series de Uranio, donde se han datado conchas carbonatadas mediante el método U-Th.
Los resultados muestran que el comportamiento del mar Negro fue mucho más complejo de lo que indican las curvas globales del nivel del mar. En lugar de seguir una evolución uniforme, experimentó fluctuaciones de gran amplitud condicionadas por conexiones intermitentes con otras cuencas. En este sentido, la terraza más reciente refleja condiciones marinas con clara influencia mediterránea, mientras que la terraza intermedia aporta la primera evidencia costera directa de una incursión de aguas del mar Caspio hace unos 69.000 años. En lo que respecta a la terraza más antigua, también se asocia a una conexión con el Mediterráneo.
A escala regional, la cronología de estos episodios coincide con fases de retroceso del casquete de hielo euroasiático, lo que sugiere que el aporte de aguas de fusión desempeñó un papel fundamental en la elevación del nivel del mar Negro. Estos resultados subrayan la importancia de los umbrales hidrológicos, como el Bósforo, y de la reorganización del sistema Ponto-Caspio en la dinámica de estas fluctuaciones.
“Este estudio proporciona una base sólida para comprender la dinámica hidroclimática de Eurasia durante las transiciones entre fases glaciales e interglaciales, así como la conectividad entre grandes cuencas continentales en periodos glaciales”, concluye Mehmet Korhan Erturaç, primer autor de ese estudio.
