El equipo del proyecto DEATHREVOL del CENIEH lidera este estudio en el que se analizan impactos experimentales para distinguir entre traumatismos accidentales y posibles episodios de violencia interpersonal en el registro arqueológico
El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) acaba de publicar un estudio en la revista Scientific Reports, liderado por el grupo de investigación del proyecto europeo DEATHREVOL, en el que se proponen herramientas para comprender mejor cómo se producen las fracturas del cráneo humano e interpretar dichas fracturas a fin de distinguir entre lesiones causadas por accidentes y aquellas derivadas de violencia interpersonal.
Los resultados muestran que la energía del impacto y las características del hueso son factores clave en la formación de fracturas craneales. Rasgos como el grosor del hueso, la forma de la fractura o la presencia de fracturas secundarias pueden utilizarse como indicadores indirectos de la energía del impacto y del tipo de objeto o superficie implicados.
El tipo de superficie que produce el golpe influye en la forma que adoptan estas lesiones: los impactos más concentrados suelen generar fracturas deprimidas es decir con hundimiento del hueso, y se asocian con episodios de violencia, mientras que los producidos por superficies más amplias tienden a originar fracturas lineales, es decir, una grieta o línea en el hueso, asociadas a traumatismos accidentales.
Enfoque multidisciplinar
Los investigadores han analizado una amplia base de datos experimental procedente de estudios de bioingeniería y medicina forense. El análisis ha incluido un total de 329 impactos experimentales controlados, en los que se han registrado diferentes variables físicas, como la energía del impacto, la fuerza aplicada, la velocidad o el peso del objeto utilizado.
El enfoque multidisciplinar con el que se ha abordado este estudio, que combina bioingeniería, medicina forense y arqueología, puede mejorar significativamente la interpretación de los traumas observados en restos humanos arqueopaleontológicos.
“Comprender cómo se producen estas fracturas no solo permite reconstruir posibles episodios de violencia, caídas accidentales o procesos post mortem, sino también aportar nuevas claves sobre el comportamiento humano a lo largo de la historia”, concluye Daniel Rodríguez Iglesias, primer autor de este artículo y miembro de DEATHREVOL, grupo especializado en el estudio de la muerte, los traumas y los procesos tafonómicos que dirige Nohemi Sala.
Este estudio, en la que también han participado investigadores de la Universidad de Burgos y de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, ha sido financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación, con el apoyo del Consejo Europeo de Investigación (ERC) a través del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, así como de la Fundación Sabadell.