El CENIEH forma parte del equipo internacional que publica en la revista Nature Ecology & Evolution una revisión de dos millones de años de registro fósil y arqueológico en China, que refuerza el papel dinámico de Asia oriental en la evolución del género Homo
El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) participa en un estudio internacional liderado por el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología (IVPP) de Pekín, con la participación de la Universidad de Griffith (Australia), que revisa de forma integrada el registro fósil, arqueológico y genómico de China correspondiente a los últimos dos millones de años. El trabajo concluye que Asia oriental, lejos de haber sido un escenario periférico en la historia evolutiva humana, pudo actuar como un auténtico epicentro dinámico de linajes del género Homo, con una diversidad biológica y cultural mayor de la reconocida hasta ahora.
Publicado hoy en la revista Nature Ecology & Evolution, este trabajo firmado por Shi-Xia Yang (IVPP, Academia China de Ciencias), María Martinón-Torres (CENIEH) y Michael Petraglia (Universidad de Griffith), analiza e integra los principales hallazgos paleoantropológicos y arqueológicos realizados en China en las últimas décadas y sus implicaciones evolutivas. Según los autores, la dinámica evolutiva fuera de África fue más compleja y geográficamente amplia de lo que sugerían los modelos más simplificados.
Se trata de una revisión exhaustiva del registro fósil y arqueológico chino publicado en las últimas décadas, basada en la experiencia directa de los autores en el análisis de materiales originales procedentes de distintos yacimientos asiáticos. La combinación de investigación de primera mano y síntesis crítica ofrece una perspectiva actualizada y matizada del papel de China en la evolución del género Homo.
Homininos transicionales
Uno de los ejes centrales del estudio es la reevaluación de los llamados homininos “transicionales” del Pleistoceno medio chino, tradicionalmente difíciles de clasificar. Fósiles como Harbin, Dali, Jinniushan, Xujiayao o Hualongdong presentan combinaciones singulares de rasgos primitivos y derivados que no encajan en Homo erectus, ni en Homo neanderthalensis ni en Homo sapiens.
En los últimos años se han propuesto nuevas especies, como Homo longi u Homo juluensis, que podrían incluir a los llamados denisovanos, pero tampoco se descarta que puedan representar algún otro linajes desconocidos y potencialmente relacionados con el origen de los humanos modernos. Además, fósiles como Yunxian 2, del Pleistoceno inferior, podrían apuntar a divergencias más profundas entre los linajes sapiens y neandertal. Esta hipótesis conecta con propuestas previas derivadas de los hallazgos en los yacimientos de la sierra de Atapuerca (Burgos).

“El descubrimiento de Homo antecessor planteó la existencia de una población basal, cercana al millón de años de antigüedad, implicada en la divergencia entre humanos modernos y neandertales. Aunque tradicionalmente el estudio de nuestros orígenes se ha centrado en África, el registro fósil de Europa y China es fundamental para comprender la historia evolutiva de Homo sapiens”, afirma la directora del CENIEH María Martinón Torres, codirectora de las excavaciones de Atapuerca.
El estudio también revisa la cronología de la llegada de Homo sapiens a China. Algunas evidencias del sur del país sugieren una presencia anterior a los 50.000 años tradicionalmente aceptados, superando incluso los 100.000 años. La variabilidad morfológica observada en estos fósiles podría reflejar múltiples oleadas de dispersión y procesos de interacción e hibridación entre poblaciones.
Huesos, piedras y moléculas
Los homininos se encuentran desde altas latitudes hasta grandes altitudes, lo que evidencia su extraordinaria capacidad de adaptación. Como explica la arqueóloga del IVPP Shi-Xia Yang, autora principal del estudio, el registro arqueológico chino muestra que la historia humana en Asia fue dinámica, innovadora y profundamente adaptativa. "Durante el Pleistoceno medio y el inicio del Pleistoceno superior documentamos innovaciones notables, como herramientas de hueso y madera, posibles grabados, el procesamiento de ocre y la ocupación de entornos extremos”.
El registro fósil de Europa y China es fundamental para comprender la historia evolutiva de Homo sapiens
Según explica Michael Petraglia, director del Australian Research Centre for Human Evolution de la Universidad de Griffith, “esta flexibilidad conductual fue clave para la expansión y persistencia de distintas poblaciones humanas en contextos climáticos cambiantes. Estas innovaciones coinciden claramente con una expansión del tamaño cerebral”.
El equipo subraya la necesidad de integrar de forma más estrecha los datos anatómicos, moleculares y arqueológicos para avanzar en la reconstrucción de la evolución humana en Asia oriental. “La paleoproteómica se está revelando como una herramienta fundamental para descifrar nuestros orígenes, pero debe ir necesariamente acompañada de un estudio detallado de la morfología fósil. Sin un diálogo real entre disciplinas, las interpretaciones quedarán inevitablemente incompletas”, concluyen los autores.
Consorcio internacional
Los autores son miembros del recientemente creado ARC Centre of Excellence for Transforming Human Origins Research, un consorcio internacional liderado por Michael Petraglia y financiado por el Australian Research Council con 35 millones de dólares australianos durante siete años, del que forman parte tanto el CENIEH como la Academia China de Ciencias.
Este centro de excelencia del Consejo Australiano de Investigación (ARC) para la investigación transformadora sobre los orígenes humanos tiene como objetivo investigar cómo nuestra especie se convirtió en una especie global, integrando evidencias arqueológicas, fósiles, genéticas y ambientales para comprender mejor los procesos que moldearon la evolución humana y su dispersión por todo el planeta